Altimetrías

La Gallina por Alhama de Granada, entre ríos, olivos y almendros.

Estado del firme:****

Dureza:*

Volumen de tráfico:**

Consejos y sugerencias: no hay mucho más que sugerir que, dada su escasa entidad, la inclusión de esta cota en una ruta por la zona, algo que seguro que satisfará al más exigente de los cicloturistas.

Cuando se abandona el cauce del río Alhama, el entorno del alto de La Gallina pasa a estar dominado por olivos y almendros.

Partiendo del puente sobre el río Alhama, a los mismísimos pies de Alhama de Granada, donde un cruce nos conduce al balneario de origen romano -más tarde musulmán, como idica claramente el topónimo de la villa-, vamos a dar por iniciado el ascenso a esta pequeña cota granadina -en esta provincia estamos acostumbrados a empresas de mayor magnitud- que nos va a llevar por una carretera estrecha y recoleta camino del río Cacín, justo allí donde la presa de los Bermejales recoge sus aguas embalsándolas mansamente y allí donde mismo las vastas sierras, que reciben su nombre de la población que nos ve partir, estrechan su cauce río abajo.

Antes de empezar el ascenso, un vistazo hacia Alhama lo agradecerán nuestros ojos.

A nuestra espalda queda el blanco caserío en cuya estampa despunta la iglesia tardogótica de La Encarnación con la Sierra de Tejeda cerrando el horizonte en un segundo plano.

Al paso del río, tras un breve rellano, la carretera adquiere una tendencia ascendente que en sus primeras estribaciones va a ser precisamente donde gane la mayor dificultad, nada extraordinario por otra parte. El curveo, tras dejar a nuestra derecha el camposanto, va a dar paso a un tramo remozado de la calzada, más amplia a la par que la cuesta ceja y torna falso llano. Muy pronto giraremos a la derecha en un cruce perfectamente señalizado, con referencia al Embalse de Los Bermejales, Agrón, Armilla y el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Alhama y Almijara.

El cruce mediado el segundo kilómetro está perfectamente señalizado.

Prácticamente en un altillo tomamos, como decíamos, el giro a derechas y al punto la calzada vuelve a estrecharse, a la par que de nuevo retoma la tendencia ascendente que irá en paulatino incremento hasta que, entrados en el cuarto kilómetro, una rampa se sitúe de forma constante en el 8% de pendiente.

Subida cómoda, aunque de vez en vez se nos presente alguna dificultad aislada.

Aunque algún descansillo nos permite recuperar bien -tampoco es que estas rampas sean como para morir en la bici si no nos exigimos ritmo- de nuevo la cuesta se sitúa entre el seis y el siete por cien hasta ganar un altillo junto a un cruce que, a quien desconozca el camino, puede dar lugar a equivocación: la carretera, perfectamente asfaltada hacia la derecha, pierde pronto el asfalto.

El entorno en que predominan olivos y, en menor medida, almendros nos evoca conocidos y amados paisajes de la Sierra Morena cordobesa y lo cierto es que los puertecillos de la zona de Los Bermejales no llegan en algunos casos a la dureza de sus semejantes cordobeses.

Altillo con cruce a la derecha sin señalizar. No hay que despistarse y seguir siempre por la misma carretera.

Daríamos por terminado el puerto en el mencionado cruce de no ser porque, tras un corto descenso, recuperamos el sentido ascendente de la marcha y nos topamos con una nueva encrucijada a la salida de una curva, encrucijada -ésta sí- que habíamos visto en los mapas como probable alto para el puerto y punto donde, de hecho, lo sitúan otras altimetrías. Es aquí donde a nuestra izquierda sale una carretera que baja hasta Cacín -vertiente muy recomendable- e incluso otra que (con asfalto reciente -ignoramos si en su totalidad-) nos conduce hasta Santa Cruz del Comercio, aunque no aparece indicación alguna de ello.

Un segundo altillo se sitúa en este cruce. Cacín queda a la izquierda; a la derecha continuamos con un leve cresteo.

Un cresteo, empero, nos hace albergar dudas del punto exacto donde situar el fin del ascenso. Se trata de unos 800 m. de falso llano antes de que la carretera se decida a tomar sentido descendente hacia el Embalse. Pues bien, ante la duda mejor llegar hasta una curva a derechas donde claramente la tendencia es descendente, pero no por cuestiones altimétricas, sino porque la panorámica lo merece.

Cuando la carretera por fin se dispone a descender, aunque suavemente, hacia el Embalse de los Bermejales, podemos situar el alto, desde donde se aprecian unas magníficas panorámicas.

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa:

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