Andalucía Cicloturismo

La doble eme: rutas, altimetrías de puertos de Andalucía… Y mucho más.


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Puerto del Aire por Serrato, acceso norte a la Sierra de las Nieves.

Estado del firme:****
Dureza:**
Volumen de tráfico:*
Consejos y sugerencias: aunque corto y sin excesiva dureza, hemos de tener en cuenta que se trata de un puerto bastante explosivo e irregular, por lo que la pendiente media de algunos kilómetros podría resultar engañosa.

Larga recta con cambios de rasante… Muy representativo de lo que es la esencia de este puerto.

La Serranía esconde sus tesoros bien distribuidos por toda la comarca en forma de pequeñas gemas como este puerto del Aire, también conocido como la Víbora o Serrato. No estamos, ni mucho menos, ante lo que se suele denominar coloso, pero se trata, sin duda, de una ascensión de características más que interesantes para cualquier cicloturista, de ésas que enriquecen nuestro palmarés particular de puertos. Muchos la recordarán por haberla padecido en La Sufrida (también llamada La 202) de Ronda, la famosa marcha cicloturista que tiene lugar por la Serranía de Ronda, que la incluyó en su recorrido en varias ediciones.

Puente sobre el Guadalteba, punto inicial del ascenso.

Se trata de una subida no muy larga, pues apenas sí supera los 8 km., en la que nos encontraremos con rampas de elevado porcentaje alternando constantemente con agradecidos descansillos.

Partimos del puente sobre el río Guadalteba, junto a la pequeña localidad de Serrato, cuya hermosa estampa contemplaremos a nuestra derecha y que no visitaremos, sino para tomar alguna vitualla o llenar nuestras poncheras en la única fuente que hemos encontrado en las proximidades de esta vertiente del puerto.

Larga recta dentro del segundo kilómetro, a más del 10% de pendiente media.

Un primer kilómetro relativamente suave casi no nos permitirá entrar en calor cuando, sin darnos cuenta, la carretera se vaya empinando paulatinamente hasta alcanzar máximas que superan de largo los dos dígitos.

Ascendemos remontando de manera rectilínea una vaguada entre la Sierra de Ortegícar al Norte y el Cerro de los Balazos al Sur hasta que, tras un primer descanso, la carretera traza una curva a derechas y la pendiente vuelve a aumentar considerablemente hasta cifras puntualmente cercanas al 20%.

Rampas más duras del puerto tras giro a derechas.

La panorámica se abre hacia el Este hasta que nuestra vista choca con las imponentes moles rocosas de la Sierra de Huma, la Sierra de Alcaparaín y la Sierra Prieta, alineadas todas una tras otra. Un extenso pinar de reforestación cubre las lomas que intermedian, cediendo luego espacio a un joven olivar.

Ganamos altura y el paisaje se va abriendo hacia las sierras colindantes.

Siguiendo la dirección que nos marca la carretera, nos ponemos como siguiente objetivo alcanzar un primer collado situado entre dos cerrillos, el de los Balazos y el del Enebral, lugar en que encontraremos un nuevo y grato descanso tras pedalear por un trecho de continuada dureza. El descansillo, que durará algo más de 1 km. se verá interrumpido, no obstante, por algún que otro repecho de cierta exigencia.

Dejamos atrás el Cerro de las Peleas, en un paraje denominado Almorchón de Gutiérrez.

Encaramos una nueva zona rectilínea, tan sólo cortada por una doble curva, que vuelve a hacer mella en nuestras piernas, hasta que, pasado un km. y medio, coronamos un nuevo altillo junto al cerro de las Peleas, uno de esos riscos de roca caliza pelada tan característicos de la Serranía de Ronda. A nuestra izquierda queda un antiguo y pequeño helipuerto que, es de suponer, aún presta servicio en labores de vigilancia forestal.
Aunque hayamos aguantado bien este último trecho, no podemos confiarnos, pues aún nos queda una propina: después de una levísima bajada, restan mil quinientos metros de ascenso hasta coronar el puerto. Se trata de un tramo bastante suave, excepto en algún momento en que la pendiente nos vuelve a dar un susto.

Últimas curvas antes de alcanzar la cima.

Finalmente, tras dejar atrás un par de cruces de sendas de pistas de tierra, coronamos en un falso llano sin ser ya capaces de percibir si estamos bajando o subiendo.

Tras una curva a izquierdas, coronamos sin ningún tipo de señalización que nos lo indique y, eso sí, en un punto con buena vista panorámica.

Una vez en la cima, seguir hasta El Burgo y afrontar alguna de las subidas que allí toman su inicio o bien volver nuestros pasos hasta El Serrato son las posibilidades que nos ofrece esta magnífica orografía de la Serranía de Ronda y, concretamente, de la Sierra de las Nieves.

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa:

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Puerto del Viento por El Burgo, paso de legiones.

Estado del firme:****
Dureza:**
Volumen de tráfico: **
Consejos y sugerencias: puerto muy engañoso pues, aunque no aparenta ser demasiado exigente, en él solemos pagar los esfuerzos llevados a cabo en los puertos que normalmente ascendemos en la ruta previa a su inicio.

El puerto del Viento nos ofrece las mejores panorámicas de la Sierra de las Nieves por su vertiente norte.

Será quizás el tipo de carretera: estrecha, serpenteante, escénica… O quizás la alternancia de rampas duras y descansos, o el cambio que sigue el trazado de la carretera de una ladera de la montaña a otra para seguir ascendiendo cuando podríamos pensar que hemos coronado, o simplemente por todo esto en su conjunto, pero el caso es que de entre todos los puertos que rodean la Sierra de las Nieves –Madroño, Ojén, Abejas y Viento- es este último el que verdaderamente nos ha encandilado.

La población de El Burgo, en las faldas de la Sierra Prieta, da inicio al puerto.

Partimos desde El Burgo, cuya situación geográfica en el fondo del valle provoca que abunden los olivares y campos de cereal, en claro contraste con los pinares que adornan la mayor parte de las lomas y faldas de algunas de las montañas circundantes. Esta excelente situación del pueblo ha favorecido la presencia humana desde siglos atrás, no existiendo acuerdo entre los estudiosos de hoy día sobre su verdadero origen.

El Viento tiene ese algo, esa magia que impregna los puertos emblemáticos y que los convierte en eso, en emblemáticos. Tan solo le falta un leve toque de dificultad para estar a la altura de su afamado vecino gaditano, el Puerto de las Palomas, pero del resto anda bien sobrado.

A la salida del pueblo, pese a que ya desde la entrada venimos en ligero ascenso, ubicamos el inicio franco del puerto.

Nos embelesa con prontitud, desde el comienzo. Todo -sus clásicos quitamiedos blancos, las vistas de El Burgo y su escolta: la Sierra Prieta y la de Alcaparaín; la Sierra de las Nieves a nuestra izquierda, de la que nos separa un barranco- todo nos seduce, a la par que sus rampas nos van colocando en nuestro sitio: nada de exhibiciones que luego se puedan pagar… ¡Debe ser el puerto de tercera categoría más duro que se haya transitado en la Vuelta! El caso es que antes de darte cuenta habrás subido un par de piñones sin saber qué te pasa. Pues bien, es muy sencillo: las rampas se acercan e incluso superan el 10% en algunos tramos continuos y eso lo vamos a notar.

Un vistazo a nuestra izquierda nos ofrece una magnífica panorámica de buena parte del puerto ascendido.

Ganamos altura sobre el pueblo, cada vez más lejos, y también perspectiva sobre el valle del río Turón. Nos embriagan los aromas serranos y la visión del cartel del mirador nos tienta seriamente a detener nuestra marcha y regalarnos el grato respiro de una perspectiva sobre un cada vez más espectacular entorno. A estas alturas definitivamente nos ha hechizado.

Continuamos cautivados nuestra marcha con gozoso –aunque tosco- pedalear hasta alcanzar, por fin, un descansillo y el segundo mirador, el del guarda forestal. Desde aquí, si tenemos a bien asomarnos, el panorama se completa con la visión de los roquedales de las sierras próximas, unas sierras que ofrecen parajes de especial arrobo como el tajo del valle de Lifa.

La carretera cuelga del barranco con la imponente escolta de la Sierra de las Nieves.

Ahora la pendiente sí que nos permite un verdadero respiro hasta coronar un primer altillo rodeado de montañas calizas. En este momento, antes de la bajada, es cuando vamos a cambiar, casi sin percibirlo, de ladera. El barranco queda ya a nuestro lado derecho: estamos a la espalda de la Sierra de las Nieves. Cuando comencemos a subir de nuevo, veremos a la derecha el valle del Guadalteba y pronto atisbaremos entre dos riscos el collado donde concluye el puerto.

En descenso atravesamos una angostura que nos sitúa a espaldas de la Sierra de las Nieves.

Algo más de tres kilómetros nos separan del final: ya no existe antídoto que deshaga el filtro del encantamiento: no podemos más que rendirnos ante tanta maravilla. Y por si fuera poco, el puerto nos hace un último regalo desde su cima: una panorámica excelsa sobre Ronda y las sierras colindantes, incluida la de Grazalema.

Y no creáis que anda falta de raigambre histórica esta ascensión, pues el puerto de los Empedrados, cuyos restos aún se conservan a unos centenares de metros de nuestro puerto y a mayor altitud, era paso obligado de las legiones romanas en el trayecto de Acinipo (Ronda la Vieja) hacia Malaka (Málaga) en época de Trajano, lo que valió el privilegio imperial a El Burgo.

Últimos kilómetros de ascenso vistos desde la cima del puerto.

Así pues, El Viento debe ser el único puerto de primera categoría en sentido completo a excepción de por su dureza, cualidad que primamos por encima de todas a la hora de fijar la categoría de un puerto. Ésa se la quedó toda y con empacho su bien afamado hermano francés… Pero, no obstante, por algo serán parientes, ¿no?

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa: