Altimetrías

Peñón del Berrueco, divisoria de espacios naturales.

Estado del firme:***
Dureza:*
Volumen de tráfico:**
Consejos y sugerencias: puerto amable, que se deja hacer, ideal para incluirlo en rutas por la zona, preferentemente desde finales del invierno y hasta la primavera, momento en que los campos verdean.

Últimas curvas del Mojón de la Víbora, una de las encrucijadas de caminos más importante de la Sierra de los Alcornocales. Al fondo Ubrique.

La sola ubicación del Peñón del Berrueco proporciona una buena idea del emplazamiento de excepción a que nos dirigimos: desde este elevado risco hacia el norte se elevan el conjunto de sierras calizas que conforman el P. N. de Grazalema con el pinsapar como destacado protagonista, mientras que hacia el sur se alzan, a menor altitud, unas sierras en cuyas entrañas -los famosos canutos- crecen el bosque de alcornoques y el de laurisilva que predominan dentro del P. N. de los Alcornocales. Tanto en uno como en otro espacio, la abundante vegetación será, pues, la nota destacada junto con la fauna que habita el entorno.
La carretera que desde la encrucijada del Mojón de la Víbora -hito que habremos de superar en nuestro ascenso- se dirige hasta Cortes de la Frontera, viene a marcar la linde entre ambos espacios, una linde junto a la que se eleva el Peñón, coincidiendo también con el límite provincial entre Cádiz y Málaga.

Comienza la subida al salir de una vaguada.

Desde la primera de éstas partiremos, en las inmediaciones de la gaditana localidad de Ubrique para ser más concretos, desde donde tomaremos rumbo sur buscando Alcalá de los Gazules y Cortes de la Frontera en primer lugar para, por último, seguir hacia Cortes, como decíamos, desde el Mojón de la Víbora.

Primer tramo ascendente, aunque suave. Atrás queda la sierra de Ubrique.

Tras un falso llano con repechos salteados, daremos por iniciado el puerto al atravesar el puente que salva la vaguada de Garganta Barrida.
A partir de aquí, tras un área recreativa, se dejarán notar las pendientes, aunque nunca llegan a incomodar verdaderamente nuestro pedaleo.
Busca la carretera dirección sur intentando salir de la hoya en la que se enclava el hermoso caserío de Ubrique, típico pueblo blanco de la Sierra de Grazalema son sus callejuelas estrechas y paredes y techumbres apretadas. Más arriba tendremos ocasión de deleitarnos con su estampa desde alguna de las curvas y, por supuesto, desde el Mojón de la Víbora.
Tras un primer kilómetro amable, una segunda curva de vaguada va a situar la pendiente en un prácticamente constante 6% hasta que ganemos el puerto. Tan sólo algunas puntas de forma aislada se aproximan o alcanzan el doble dígito. Culebrea ligeramente el trazado con un par de herraduras a izquierda y derecha con un asfalto que, por momentos, está rajado y ondulado, dando gran sensación de peligro en el momento del descenso.

En la parte final del ascenso al Mojón de la Víbora asoma el Peñón del Berrueco.

Al salir de la primera de las paellas nos vamos a dar de bruces con la roca viva del Peñón del Berrueco, perfectamente distinguible al encontrarse apartada de las formaciones también calizas de las sierras de Líbar y de la de los Pinos.
Al poco también veremos en la ladera un gran caserón encalado que no es otra cosa que la Venta del Mojón de la Víbora, ubicado en la encrucijada en que se nos indica el puerto. Pero hasta llegar allí hay que trazar una terna de herraduras, tras la última de las cuales alcanzamos el primer objetivo.

Coronando el puerto del Mojón de la Víbora, torcemos a la izquierda camino del Peñón del Berrueco.

Tras la foto de rigor junto al cartel, seguimos en dirección a Cortes de la Frontera para continuar el ascenso hasta la base del Peñón del Berrueco, justo donde se encuentra el límite entre las provincias de Cádiz -por la que pedaleamos- y de Málaga.
Poco más de dos kilómetros nos restan hasta finalizar, esta vez sí, el puerto. Hemos pedaleado por una preciosa zona en la que la dehesa clareaba dejando pequeñas praderas abiertas y la continuación del puerto se adentra por uno de esos claretes que nos va a permitir gozar de unas excelentes vistas de Ubrique y su contorno de sierras, mientras que frente a nosotros se va a ir espesando la arboleda por la que, en breve, habremos de penetrar: rodamos, pues, por un punto en que se aprecia perfectamente la transición de un espacio natural a otro.

Vistazo atrás con el embalse de los Hurones a nuestra espalda.

Mediado el sexto kilómetro, tras un breve descansillo, afrontaremos el último y más duro kilómetro de todo el ascenso. Aquí la pendiente se va a situar siempre en torno al 8% hasta que cambiemos de aguas. Si nos giramos hacia atrás también podremos contemplar la masa de agua que retiene el embalse de los Hurones, muy próximo a Ubrique.

Tramo final con el Peñón asomando entre el alcornocal.

Ya inmersos en el alcornocal adivinamos que las siguientes pedaladas serán las últimas cuando tras un cerrado giro a derechas nuestra vista choca de improviso con el peñón. Al poco, en efecto, un cartel nos anuncia el cambio de provincia y, a nuestra izquierda, se levanta la roca hasta alcanzar casi los 900 m. de altitud.

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa:

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s