Altimetrías

San Jerónimo – Las Ermitas, un mirador con vistas.

Estado del firme:*****

Dureza:**

Volumen de tráfico:***

Consejos y sugerencias: como siempre en Córdoba conviene evitar las horas de calor. Por lo demás, es recomendable desviarse a las ermitas y asomarse desde su mirador.

Camino de las Ermitas con Córdoba a nuestros pies.

El Alto de San Jerónimo y su continuación hasta Las Ermitas es ya todo un clásico de la Vuelta Ciclista a España cuando la carrera tiene a bien arribar a la capital cordobesa. Bien en su ascenso, bien en su descenso en él se ha decidido la victoria de etapa en distintas ocasiones, así Pablo Lastras en 2002 o David Millar al año siguiente, entre otros, forjaron en sus rampas sendos triunfos.

Recta inicial camino de Medina Azahara.

La ascensión de esta vertiente, la más clásica para algunos, comienza en una larga recta de un km. que va girando levemente hacia la izquierda a medida que sus rampas tornan ascendentes. Después de haber tentado nuestras fuerzas en unas rampas iniciales de cierta entidad, nos topamos con la primera de las tres herraduras que adornan la subida. Está situada en un cruce que debemos tomar a la derecha para seguir ascendiendo, aunque bien podríamos desviarnos a la izquierda para desarrollar el aspecto propiamente turístico de nuestro deporte con la visita al Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso -que aporta su nombre a la subida- o a las ruinas de Medina Azahara.

El monasterio, comenzado a mediados del s. XV, es la primera obra del gótico cordobés y cuenta con un claustro de la misma época verdaderamente admirable; Medinat al-Zahra, cuyo nombre, dice la leyenda, se debe a que fue la favorita de Abderramán III, Zahra (“flor de azahar”) quien le sugirió la idea de levantar una ciudad extramuros donde se conjugaran placer, belleza y poder, habría sido edificada, por tanto, en honor a la amada del califa. Por desgracia, como consecuencia del paso del tiempo, la poca consistencia de determinados materiales empleados (como el yeso), la dejadez de las autoridades y el expolio, los restos se conservan en un pésimo estado.

Varias herraduras adornan la subida.

Seguimos, tras breve digresión, nuestro camino para afrontar unos kilómetros que, si bien, no cuentan con una pendiente media de consideración, sí que albergan rampas consistentes y continuas que van a requerir decididas pedaladas. Después de la primera herradura, la carretera se vuelve un tanto más sinuosa y en menos de un km. volveremos a trazar un par más -con espléndidas vistas sobre el valle del Guadalquivir, por cierto- que da paso al tramo más exigente del puerto con repetidas rampas al 10% y máximas del 12 %.

Coronamos el Alto de San Jerónimo, pero la carretera sigue subiendo.

Coronamos el Alto de San Jerónimo en una rotonda, pero la carretera aún seguirá subiendo durante más de 1,5 km. por una privilegiada zona serrana. Abajo, en la capital, nada nos hacía presagiar que esta carretera escondiera tan hermoso vergel. Un primer descenso revirado es continuado por un nuevo y largo repecho que se corona prácticamente tras una herradura a izquierdas. Se sigue, a continuación, el descenso definitivo hasta el cruce de las Ermitas. Cierto es que esta parte del puerto anda falta de continuidad de rampas ascendentes, pero no lo es menos que merece la pena prolongar un puerto que, por sí sólo, podría sabernos a poco. Y es que en descenso disfrutaremos de una magnífica panorámica de la ciudad y, en días claros, de las Sierras Subbéticas, de las distintas sierras jiennenses e incluso de Sierra Nevada: un auténtico balcón hacia Córdoba y Andalucía.

Descansillo camino de Las Ermitas y Córdoba en el fondo.

Iniciamos nuevamente la subida a la par que llegamos al cruce de las Ermitas. De las trece conservadas, sólo dos pueden ser visitadas por los turistas. En ellas se recogían los muchos eremitas de la zona en retiro de paz espiritual. La primera está datada en 1703, aunque la tradición de ermitaños en Córdoba remonta siglos atrás. Las rampas se van a suceder durante más de mil metros con un porcentaje medio superior al 7%. Alguna herradura aislada amenizará este nuevo tramo mientras que la vegetación vuelve, por momentos, a cubrir nuestras cabezas.

Últimas rampas de cierta entidad.

Creeremos haber coronado, por fin, junto a las antenas de Radio Córdoba, de no ser porque, tras un cortísimo descansillo, un postrer repecho nos sitúa –esta vez sí- en el Alto de las Ermitas, a unos cientos de metros del Lagar de la Cruz, desde donde un sinuoso descenso nos sitúa, de nuevo, en la ciudad califal.

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa:

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