Altimetrías

Cueva de Los Murciélagos por Zuheros, en un coqueto rincón de la Subbética.

Estado del firme:****

Dureza:**

Volumen de tráfico:**

Consejos y sugerencias: si se quiere evitar la dura travesía de Zuheros en ascenso, se puede dar un rodeo siguiendo dirección Luque justo a la entrada de la villa. Recomendable aparcar la bici para consagrarnos por un buen rato al turismo cultural.

Una vez pasado el trance de los kilómetros más duros, el puerto es una gozada en todos los sentidos.

Las Sierras Subbéticas esconden parajes, paisajes y poblaciones que no dejan de sorprender al cicloturista -o turista a secas- que se complace en descubrir nuevos lugares y sitios, más allá del vasto olivar que todo lo domina a una y otra orilla del Guadalquivir.

Dentro de una provincia en que la falta de alta montaña está compensada por una copiosísima lista de puertecillos y cuestas de toda índole, nosotros localizamos en Zuheros el ascenso, a nuestro juicio, más interesante de Córdoba, en el más amplio de los sentidos: aquí nos deleitaremos con la belleza del paisaje, con el encanto de los típicos pueblos blancos de sierra -más abundantes y, quizá, famosos en Cádiz, pero no por ello desconocidos y menos interesantes en la provincia cordobesa-, con la dureza de un ascenso que se manifiesta en la severidad y longitud de sus rampas y, por si todo ello fuera poco, con la milenaria cultura de que presume orgullosa nuestra región.

El Cañón del río Bailón desde un mirador de la carretera. Cauce abajo sus aguas recibirán el nombre de Marbella, que nada tiene que ver con la ciudad costasoleña.

El punto donde comenzamos nuestra altigrafía es el cruce de la A-316 con la carretera de Baena en dirección a Luque, próximos al cauce del río Bailón o Marbella en su cauce bajo, cuyas fuentes iremos buscando monte arriba sin proponérnoslo.

Siempre que no hayamos optado por realizar ruta previa -opción absolutamente recomendable -por otra parte- la suave pendiente inicial es recibida con agrado por nuestras piernas, que buscan el tono muscular adecuado para el ascenso.

El tránsito por la carretera autonómica es breve. Comenzamos el ascenso franco hacia Zuheros.

Pronto abandonamos la carretera autonómica, tras tomar un cruce a derechas en dirección a Zuheros, si bien el firme continúa prácticamente con similar ancho de calzada y en buen estado hasta alcanzar la población. Olivos abarrotan las lomas por las que la carretera traza un par de lazadas bien amplias. Una rampa inicial al 12% anticipa lo que más adelante anuncia un cartel tras sortear la curva: las pendientes constantes de doble dígito.

Las rampas de doble dígito no se hacen de rogar. Aún camino de Zuheros.

Poco a poco nos desembarazamos de estas primeras dificultades, la cuesta ceja y acompasamos el pedaleo. Es en ese momento cuando levantamos la cabeza y por primera vez nuestra vista alcanza más allá de las lomas circundantes. Al fondo, aunque aún no se ve Zuheros, se levanta una serrezuela encrespada por algún que otro afloramiento rocoso. Al punto, alcanzamos una casa que los mapas dicen de “La Cruz Blanca”, donde actualmente se ubica la oficina de turismo.

La Casa de la Cruz Blanca, punto de información, junto a la Vía Verde de la Subbética.

Allí mismo, a uno y otro lado de la carretera parte la vía verde de la Subbética, que sigue el trazado viario del antiguo “tren del aceite”. Será al dejar atrás la casa cuando aparezca el blanco caserío de Zuheros, con los imponentes restos de su castillo que parecen nacer de la misma roca en que se asientan. Ya desde la distancia nos causa gran impresión la villa, impresión que más adelante será confirmada con creces.

Atisbamos Zuheros. Desde un principio, quedamos anonadados.

Tras varios cientos de metros bastante llevaderos en las inmediaciones de Zuheros el pedaleo vuelve a hacerse más pesado y, tras dejar a un lado el camposanto, alcanzamos un cruce: a la derecha Doña Mencía; a la izquierda Luque; frente por frente, tras una nave, una callejuela cementada que trepa hasta las entrañas del pueblo. Aquí es donde decidimos testar nuestras fuerzas por evitar un rodeo de más de dos kilómetros.

Nos aventuramos por las calles del pueblo, primero hormigonadas y más tarde adoquinadas.

Y es que la señalización nos lleva en dirección a Luque para, más tarde, devolvernos a Zuheros por la parte alta del pueblo de modo que podamos continuar, así, hasta la Cueva de Los Murciélagos sin necesidad de atravesar sus estrechas y empinadas callejuelas.

De cemento en sus primeras estribaciones, la Calle del Mirador Fernández Guerra, cuenta con un disco en su entrada que prohíbe el paso de vehículos excepto a los residentes. Entendemos que el ancho de la calzada impide la circulación de dos coches en dirección opuesta, pero que en bicicleta ese problema no existe y que, en cualquier caso, siempre podemos apartarnos a un lado. Así que, después de haber estudiado bien el callejero para evitar despistes, nos aventuramos por la travesía.

Calle Mirador Fernández Guerra. Si la perspectiva engaña, observen a la derecha las escaleras…

Zuheros debe su origen a la erección de un recinto amurallado y un castillo por parte de los musulmanes en sendos peñascos allá por los ss. VIII y IX. Estos peñascos, en árabe sujairas, son también los que confieren el nombre al pueblo, asentado en una mesa en torno a las fortificaciones, primero, y ampliado más tarde ladera abajo.

En la población no escasean edificios de interés. Así, además de las mencionadas construcciones de corte militar, hay que añadir -como siempre- las edificaciones religiosas como la iglesia de Los Remedios, de finales del s. XVI, que vino a ampliar una más antigua y pequeña. La arquitectura mudéjar de sus casas, al igual que la estructura mudéjar de algunas de sus calles, bien conservadas y exquisitamente ornadas son el fiel y hermoso testigo de un glorioso pasado, como lo puede ser el Museo Arqueológico de Zuheros, una colección local monográfica sobre los múltiples hallazgos prehistóricos e históricos de la Cueva.

Acabamos un tramo adoquinado junto al Museo de Artes y Costumbres. Lo peor ya ha pasado, aunque aún queda tela por cortar.

La travesía del pueblo, volviendo a lo meramente deportivo, es un auténtico examen de nuestra capacidad escaladora: hasta un 25% de pendiente máxima tenemos que superar dentro de un tramo cementado en la calle Pozo Abajo, tramo separado de la calle del Mirador Fernández Guerra por un breve adoquinado en curveo que también tiene su “gracia”. No hay pérdida si seguimos las indicaciones de tráfico, hasta que ganamos de nuevo el adoquín de la calle Llana que, sin llegar a hacer honor a su nombre, sí que se muestra más benévola en sus rampas que las anteriores. Tras doble giro a izquierda y derechas ya en asfalto, salimos a la carretera de la Cueva en el cruce de la carretera de Luque, donde mismo encontramos el Museo de Costumbres y Artes Populares Juan Fernández Cruz, situado en un edificio de porte señorial.

El 10% se queda corto cuando sólo la pendiente media del kilómetro ya está próxima al 12% y la máxima es de un 18%.

Con el corazón en la boca, sin apenas separar la mirada del suelo, practicando equilibrismo sobre ruedas por momentos, no hemos tenido ocasión de disfrutar de los encalados encantos de Zuheros. A la vuelta no vamos a perdonarlo, desde luego, ni lo soslayaremos desde carretera arriba.

Abandonando el pueblo una nueva señal nos pone sobre aviso de las pendientes que nos vamos a encontrar… corto se queda el 10% anunciado, ya que la pendiente máxima es muy superior -de un 18% en la inmediata herradura- y la media casi dos puntos más alta. Lo peor, eso sí, lo hemos superado en las calles de Zuheros.

Se ve perfectamente la carretera al pie de la roca. Nos disponemos a trazar una doble herradura a izquierda y derecha respectivamente.

Al punto trazamos una herradura a derechas. La estrecha carretera se desembaraza pronto de una hilera de arbolado para ganar un tramo abierto donde un hermoso almendral corona la parte alta del pueblo sin impedir su contemplación. Carretera arriba, bajos paredes de roca, vemos la carretera trazando una ascendente línea blanca de la cal de los tan característicos quitamiedos de mampostería. Volveremos a trazar una curva y aún otra más, a izquierdas y derechas respectivamente, hasta alcanzar esa zona recta que acabamos de describir al pie mismo de la roca.

De nuevo al 17% de pendiente…

Paulatinamente va suavizando la pendiente hasta que llegamos a una cerrada curva donde encontramos el mirador de la Atalaya en que, por supuesto, nos detendremos a nuestro regreso para contemplar las estrechuras que conforman el Cañón del río Bailón en su cauce alto y disfrutar de unas insuperables vistas sobre Zuheros y sus dominios.

Desde el Mirador de la Atalaya, a más de observar el Cañón del río Bailón, gozamos de una extraordinaria panorámica de Zuheros y sus dominios.

Termina por menguar tanto la cuesta que acaba por convertirse en llano por unos instantes, lo justo antes de afrontar el último par de kilómetros del ascenso. El descanso permite recuperar el hálito y dar unos angustiosos sorbos a la ponchera antes de retomar la subida. Aprovechamos también para detener la mirada en el entorno serrano que nos rodea: se va apoderando en nosotros la sensación de que estamos ascendiendo uno de los puertos de mayor belleza de la provincia cordobesa… Sensación que el paso de los años y un exhaustivo estudio de campo han ido abonando y regando.

Tras un descansillo, en esta curva regresa una cuesta que no se acabará ya hasta el alto.

Una vaguada a derechas nos devuelve a la realidad: aún nos queda trecho hasta coronar el puerto. Los porcentajes salvo momentos muy puntuales apenas van a alcanzar ya el 10%, sino que se van a ubicar en torno al 7,5% muy constante.

Ralea en esta zona alta el arbolado permitiendo entrever el canchal que descansa sobre el verdor de la hierba y concede unas magníficas panorámicas hacia el oeste. Al punto trazamos una nueva y amplia curva de herraduras a izquierdas para buscar pedalada a pedalada la cima de la montaña, que se intuye cercana.

Buenas vistas del entorno con el tramo de descansillo muy abajo ya.

Ganamos una zona abierta donde trazamos una última curva de 180º, muy amplia, a izquierdas. A nuestra derecha se divisan cumbres varias de la Subbética, de la vecina sierra de Cabra, dentro también del espacio protegido con la denominación de Parque Natural. Encaramos una recta al final de la cual intuimos, a nuestra derecha, el final del ascenso… la montaña se nos está acabando. La parte occidental de la cumbre es una magnífica cornisa con espléndidas vistas sobre el vasto olivar que se extiende a sus pies. Va girando la carretera hasta que vemos el altillo, aunque encontramos una señal que nos impide el paso justo donde se ubica el Ecomuseo de La Cueva de los Murciélagos y un aparcamiento habilitado para recibir a los turistas.

Junto al aparcamiento del Eco Museo poco antes de coronar.

Si obviamos las señales -impiden el paso excepto a bus y a vehículos autorizados, aunque entendemos que para evitar colapsar la estrecha carretera- aún podemos continuar un par de cientos de metros, primero cuesta arriba hasta coronar el mencionado altillo y, de inmediato, cuesta abajo.

Coronamos… Si bien lo hemos sudado, es de reconocer que también lo hemos disfrutado de lo lindo.

Ya en el altillo, junto a un apartadero, encontramos un sendero de piedra que nos conduce hacia un mirador (hay que caminar un corto trecho a pie), aunque si seguimos pedaleando llegaremos a otro donde justo acaba la carretera y comienza la entrada de la cueva. El primero ofrece vistas hacia el oeste, mientras que el segundo hacia el noreste.

Acaba la carretera justo en las escaleras que dan entrada a la Cueva de los Murciélagos. En este punto una magnífica panorámica se abre hacia el noreste.

Por su puesto, dejando la bici a un lado, es recomendable la visita a la Cueva de Los Murciélagos, ya que acoge un yacimiento Neolítico de suma importancia, además de albergar una serie de pinturas rupestres fechadas en el Paleolítico. Es más, el propio antro con sus carasterísticas formaciones kársticas está declarado Monumento Natural. Por supuesto, para la mejor comprensión del enclave recomendamos una atenta visita al Ecomuseo ubicado en la cima.

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa:

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