Andalucía Cicloturismo

La doble eme: rutas, altimetrías de puertos de Andalucía… Y mucho más.


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Puerto del Viento por El Burgo, paso de legiones.

Estado del firme:****
Dureza:**
Volumen de tráfico: **
Consejos y sugerencias: puerto muy engañoso pues, aunque no aparenta ser demasiado exigente, en él solemos pagar los esfuerzos llevados a cabo en los puertos que normalmente ascendemos en la ruta previa a su inicio.

El puerto del Viento nos ofrece las mejores panorámicas de la Sierra de las Nieves por su vertiente norte.

Será quizás el tipo de carretera: estrecha, serpenteante, escénica… O quizás la alternancia de rampas duras y descansos, o el cambio que sigue el trazado de la carretera de una ladera de la montaña a otra para seguir ascendiendo cuando podríamos pensar que hemos coronado, o simplemente por todo esto en su conjunto, pero el caso es que de entre todos los puertos que rodean la Sierra de las Nieves –Madroño, Ojén, Abejas y Viento- es este último el que verdaderamente nos ha encandilado.

La población de El Burgo, en las faldas de la Sierra Prieta, da inicio al puerto.

Partimos desde El Burgo, cuya situación geográfica en el fondo del valle provoca que abunden los olivares y campos de cereal, en claro contraste con los pinares que adornan la mayor parte de las lomas y faldas de algunas de las montañas circundantes. Esta excelente situación del pueblo ha favorecido la presencia humana desde siglos atrás, no existiendo acuerdo entre los estudiosos de hoy día sobre su verdadero origen.

El Viento tiene ese algo, esa magia que impregna los puertos emblemáticos y que los convierte en eso, en emblemáticos. Tan solo le falta un leve toque de dificultad para estar a la altura de su afamado vecino gaditano, el Puerto de las Palomas, pero del resto anda bien sobrado.

A la salida del pueblo, pese a que ya desde la entrada venimos en ligero ascenso, ubicamos el inicio franco del puerto.

Nos embelesa con prontitud, desde el comienzo. Todo -sus clásicos quitamiedos blancos, las vistas de El Burgo y su escolta: la Sierra Prieta y la de Alcaparaín; la Sierra de las Nieves a nuestra izquierda, de la que nos separa un barranco- todo nos seduce, a la par que sus rampas nos van colocando en nuestro sitio: nada de exhibiciones que luego se puedan pagar… ¡Debe ser el puerto de tercera categoría más duro que se haya transitado en la Vuelta! El caso es que antes de darte cuenta habrás subido un par de piñones sin saber qué te pasa. Pues bien, es muy sencillo: las rampas se acercan e incluso superan el 10% en algunos tramos continuos y eso lo vamos a notar.

Un vistazo a nuestra izquierda nos ofrece una magnífica panorámica de buena parte del puerto ascendido.

Ganamos altura sobre el pueblo, cada vez más lejos, y también perspectiva sobre el valle del río Turón. Nos embriagan los aromas serranos y la visión del cartel del mirador nos tienta seriamente a detener nuestra marcha y regalarnos el grato respiro de una perspectiva sobre un cada vez más espectacular entorno. A estas alturas definitivamente nos ha hechizado.

Continuamos cautivados nuestra marcha con gozoso –aunque tosco- pedalear hasta alcanzar, por fin, un descansillo y el segundo mirador, el del guarda forestal. Desde aquí, si tenemos a bien asomarnos, el panorama se completa con la visión de los roquedales de las sierras próximas, unas sierras que ofrecen parajes de especial arrobo como el tajo del valle de Lifa.

La carretera cuelga del barranco con la imponente escolta de la Sierra de las Nieves.

Ahora la pendiente sí que nos permite un verdadero respiro hasta coronar un primer altillo rodeado de montañas calizas. En este momento, antes de la bajada, es cuando vamos a cambiar, casi sin percibirlo, de ladera. El barranco queda ya a nuestro lado derecho: estamos a la espalda de la Sierra de las Nieves. Cuando comencemos a subir de nuevo, veremos a la derecha el valle del Guadalteba y pronto atisbaremos entre dos riscos el collado donde concluye el puerto.

En descenso atravesamos una angostura que nos sitúa a espaldas de la Sierra de las Nieves.

Algo más de tres kilómetros nos separan del final: ya no existe antídoto que deshaga el filtro del encantamiento: no podemos más que rendirnos ante tanta maravilla. Y por si fuera poco, el puerto nos hace un último regalo desde su cima: una panorámica excelsa sobre Ronda y las sierras colindantes, incluida la de Grazalema.

Y no creáis que anda falta de raigambre histórica esta ascensión, pues el puerto de los Empedrados, cuyos restos aún se conservan a unos centenares de metros de nuestro puerto y a mayor altitud, era paso obligado de las legiones romanas en el trayecto de Acinipo (Ronda la Vieja) hacia Malaka (Málaga) en época de Trajano, lo que valió el privilegio imperial a El Burgo.

Últimos kilómetros de ascenso vistos desde la cima del puerto.

Así pues, El Viento debe ser el único puerto de primera categoría en sentido completo a excepción de por su dureza, cualidad que primamos por encima de todas a la hora de fijar la categoría de un puerto. Ésa se la quedó toda y con empacho su bien afamado hermano francés… Pero, no obstante, por algo serán parientes, ¿no?

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa:

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2 comentarios

Puerto de las Abejas por El Burgo, hacia el valle del Guadalhorce.

Estado del firme:*****

Dureza:*

Volumen de tráfico:*

Consejos y sugerencias: sin duda se trata de un puerto recomendable para una ruta en que se incluyan otros de la zona.

La localidad serrana de El Burgo ve el inicio de esta subida.

Tan sólo el viento de levante, cuando decide hacer acto de presencia, puede evitar que disfrutemos de este cómodo ascenso al puerto de las Abejas por su vertiente Oeste, pues la verdad es que el puerto por aquí no alcanza tan siquiera la calificación de segunda categoría.

No obstante, como todo cicloturista con cierta experiencia sabe, en ocasiones una tachuela como ésta acaba por convertirse en un auténtico calvario si llegamos con un buen tute de kilómetros a nuestras espaldas y si a ello se añade el hecho de que hayamos tenido que subir previamente algún que otro puerto.

En el puente sobre el río El Burgo comenzamos el ascenso dejando a nuestras espaldas la localidad homónima del río, cuyos orígenes se remontan probablemente a los celtas y que conserva un puente romano (varias veces reconstruido), vestigio de la importancia de la villa en época Imperial y una acequia que surtía de agua a un molino, huella de su glorioso pasado medieval.

Pronto perdemos de vista la cal de sus casas y nos adentramos por entre las laderas de la Sierra Prieta, preñadas de olivos durante todo el ascenso.

Tras el primer descanso con la Sierra Prieta a nuestras espaldas.

Un primer descanso cuando aún no han entrado en calor nuestras piernas da paso a un falso llano ascendente por una zona muy abierta hacia el Sur, hasta donde nuestra curiosa mirada se topa con las moles rocosas de la Sierra de las Nieves.

Así, entre rampas y descansos, pasamos un par de puentes, a partir del último de los cuales –situado en una amplísima vaguada- enderezaremos rumbo hasta la cima del puerto, a poco más de tres kilómetros de distancia.

Decididamente la carretera va encontrando una pendiente bastante homogénea siempre próxima al 6%, alcanzando en contadas ocasiones el 10%.

El curveo hace algo más entretenida un ascenso que por carretera ancha siempre se hace pesado.

Después de trazar un par de revueltas atisbamos un altillo que nos hará pensar erróneamente que estamos cercanos a coronar… pero nada de eso: un cambio de ladera, un corto descanso y a seguir subiendo un poco más.

Ahora sí que vemos lo que parece ser el collado al final de una amplísima curva a izquierdas que va trazando la carretera. Poca cosa queda ya para coronar, aunque las rampas se empeñan en dan un último coletazo al 10% casi en la cima.

Pocos carteles indican de forma tan fidedigna la altitud del puerto en cuestión.

Una vez arriba, tan sólo queda disfrutar de los 15 km. de cómodo descenso de la vertiente Este camino del cercano pueblo de Yunquera y de Alozaina, aún en la sierra este último, pero con miras a la Hoya de Málaga.

GALERÍA FOTOGRÁFICA.

Mapa: